domingo, 29 de mayo de 2011

Segundos que no se recuperan, porque no se han desperdiciado.

Cuantas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós. Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase “comezar de nuevo” ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más bonito, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro.
¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera.

 ¿Vale realmente la pena perder la memoria?

sábado, 30 de abril de 2011

Lo siento, ya no hay vuelta atrás.

Después de todo, hoy he vuelto a sonreír. Meses esperando para volver a verte y hoy, no me creo que estés aquí. Todo el mundo hablaba y decía que no podíamos mantener una relación a distancia y míranos, ahora tenemos incluso más ganas que al principio.
Te vi, me viste. Sonreí y tú también sonreíste. Nos abrazamos tan fuerte, que por un momento creí que sólo éramos uno. Te robé un beso. Te agarraste aún más fuerte a mi cintura y luego me diste un beso de esos que deseas que nunca termine. Agarraste mis manos heladas y las calentaste con las tuyas. No dejaste de mirarme a los ojos en ningún momento, bueno sí, cuando te parabas a mirar fijamente mi boca.
Hoy, estás más guapo que la última vez que te vi. Más alto, más fuerte. Te brillan aún más los ojos y tu boca me sabe mejor. Hoy, te quiero más. Soy incapaz de dejar de mirarte y a tu lado los minutos son cortísimos.
-Eres perfecto.
+No lo soy.
- Para mí, sí.
+Si crees que lo soy, es porque tú me haces parecerlo.
Tengo muy claro que no voy a dejarte ir. Me encanta acariciar tu pelo, agarrarte la mano al caminar, besarte, reírme contigo. Me encanta tu voz, el color de tus ojos, y tus manos me tienen loca.
-Quiéreme un poco más.
+Cariño, es imposible quererte más.
Esto ya es más que amar.

martes, 26 de abril de 2011

Sólo puedo aceptar ser solo tuya.

Puede que no sea el momento perfecto para decirte esto, puede que no sea exactamente lo que quieres escuchar, que no te lo esperes o simplemente que no te apetezca oírlo. Puede que sea demasiado pronto, o quizá demasiado tarde. Puede que quieras taparte los oídos o irte corriendo o incluso que quieras pegarme. Puede que me llames loca, o que cambies de tema tan rápido que pase el momento y mis palabras se vayan también. Puede que me esté enredando demasiado. Puede que lo único que quiera decirte es que te quiero.

domingo, 24 de abril de 2011

Y es él con el que deseo estar.

Él, sinceramente, todavía no sé quien será y, ni si quiera, si lo conoceré en un día o desde hace mucho. Pero quiero que sea especial, que sea diferente, que no sea ese típico chulo que va de guaperas y luego no vale nada, quiero a ése que te da toques a las 3 de la mañana porque se acuerde de ti, que te hace reír, que sales del colegio y que inesperadamente ha ido allí a por ti sin que se lo hayas dicho, que solo con él haga cosas que con los demás no he hecho, que simplemente valga la pena aunque solo sea una milésima de segundo. Sinceramente no sé si existe, si lo encontraré o si quizás luego acabe todo en 0, pero de esperanzas se vive y quien lo sigue lo consigue.

Tengo miedo de vivir sin volver a escuchar cómo suena un te quiero.

- Hace frío, es invierno, ¿te vas quedar en la terraza?
- Sí, prefiero quedarme aquí, mirando las estrellas, como hice tantas veces de pequeña, y sigo haciendo.
-Y, ¿qué piensas?
- En lo rápido que pasa el tiempo. Hace unos años, me sentaba en fechas parecidas a estas para ver la estrella de los reyes magos, ilusionado por ver si dos días antes ya veía movimientos extraños de la magia que hacían que mi silla apareciese llena de regalos. Y mírame ahora, ni reyes magos, ni magia ni nada. Sólo pienso en él. En que por mucho que pasen los años, me tendrás en la misma posición, sentada con las rodillas dobladas hacia el pecho, y la mirada arriba, perdida, imaginando que le tengo a mi lado, que huelo su colonia cuando se mueve el viento, o que simplemente le escuche respirar a mi lado. Pero nunca nada de eso pasará, yo estaré aquí, con la canción de siempre, y él, no sé donde, pero que esté donde esté, sea feliz.
- ¿Y si no lo es?
- Me muero.

sábado, 23 de abril de 2011

¡CARPE DIEM!

Hazme caso, vive muchos años, vive intésamente, bebe hoy hasta que desvaríes, comete todas aquellas locuras que de solo pensarlo, hacían que se estremeciera tu corazón, adopta las leyes y el dios que tú mismo establectas, atenta contra su corazón, sin compasión, sin callarte nada, sigue a tus impulsos, sube la música hasta que los tímpanos te exploten, pégate contra la pared y grita de puro placer, baila o besa apasionadamente debajo de la lluvia, fíate de tu sombra, miéntele a la mentira, y a la verdad también, sonríe hasta la saciedad, suda, ártate a batidos de plátano, respira de la forma más rara posible, aprende todo aquello que te pongan frente a la cara, enámorate y comete las estupideces que esto conlleva, ríete hasta que acabes vomitando, y enfrentate a la muerte una y otra vez, preferiblemente, a una distancia prudente, no pienses antes de actuar, porque no te servirá de nada, gritale al mundo que sientes cuando te toco, baila sin música hasta desfallecer, pierde las llaves de casa y que no te preocupe lo más mínimo, da vueltas hasta marearte y caer al suelo, gana todo aquello que esté en tu mano, haz el loco y vuelve cuando amanezca a casa, duerme en la playa cuando llegue el verano, comete errores y no te arrepientas, mete la pata y no te avergüences, no escondas los sentimientos, llora si así lo sientes, no sigas las modas si no es lo tuyo, lo finjas ser quien no eres, salta al vacío simpre con la verdad por delante, ólvidate de todo aquello que implique trabajo, recorta la palabra monotomía del diccionario, pero, ante todo, antes de cualquier cosa que se te pase por la cabeza, no me olvides, no me olvides nunca.

Reírte de ti mismo es la mejor medicina.

Sal a la calle, sonríe, como si nada te importase, camina por ahí como si todo fuera perfecto, que hablen de ti, que te claven la mirada, que susurren al pasar, que se pregunten por qué coño eres tan feliz, que se queden con la duda.

Gracias.