miércoles, 27 de julio de 2011

La invención de la soledad.

Había vivido solo durante quince años, una vida tenaz y opaca, como si fuera inmune al mundo. No parecía un hombre que ocupaba un espacio, sino más bien un bloque impenetrable de espacio en forma de hombre. El mundo rebotaba contra él, se estrellaba contra él y a veces se adhería a él; pero nunca logró atravesarlo. Durane quince años vivió como un fantasma, absolutamente solo, en una casa enorme, la misma casa donde murió.

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