martes, 5 de abril de 2011

Es fácil, cierra los ojos.

Puede que ella sea un poco rara. Un día la verás llorando por los suelos y al día siguiente dando saltos de alegría. Por las mañanas puede ser la más odiosa que conozcas y por las tardes la mas encantadora. Habrá días que estará 24 horas contigo abrazándote, agobiándote, haciéndote reír. Otros, sin embargo notarás que no esta aquí, que nada le incumbe y nadie tiene nada que ver con ella, esos días te aconsejo que no te esfuerces ni en tocarla. Con el tiempo verás que es de extremos, que con ella es blanco o negro, que el gris no existe. O te quiere o te odia, o algo le gusta o no puede ni verlo, o le da igual todo o todo le importa. Después de darte cuenta de todo eso sabrás si eres un poco inteligente, que cualquier día, a cualquier hora, se puede ir de tu vida tal y como llegó, sin esperarlo y de repente. Para ese día ya habrás descubierto que es inevitable cogerle cariño. Pero no te preocupes, cuando se vaya supongo que ya la conocerás lo suficiente y sabrás que hacer para que vuelva.

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